Nuestras
trampas para no realizar el cambio…
-¿Y si…?
Los “y si” se refieren a todas las dudas que nos asaltan cuando nos
estamos planteando hacer un gran cambio en nuestra vida, por ejemplo: ¿Y si
sale mal? ¿Y si no estoy decidiendo con toda la seguridad que debiera? ¿Y si no
es esto lo que quiero? ¿Y si hago daño a alguien? ¿Y si me arrepiento?...así
hasta el infinito y más allá. Efectivamente las decisiones hay que tomarlas con
reflexión, sobre todo las que van a producir un cambio significativo en nuestra
vida y en la de otros. Pero esos “y si”, no nos engañemos, hablan sobre todo de
nuestros miedos…en numerosas ocasiones teñimos de prudencia lo que en realidad
es puro miedo, aunque no sepamos a qué o cómo.
-Es que tengo que estar muy
seguro de querer cambiar…
Otra trampa. Nunca se está 100% seguro de querer realizar un cambio. Es
tan difícil, nos da tanto miedo pasarlo mal, no estar a la altura de lo que
queremos emprender, nos paraliza tanto equivocarnos que nunca tomaremos una
decisión de cambiar con una certeza absoluta. Para empezar, porque en la vida
existen pocas certezas absolutas. Para seguir, porque es otro engaño que nos
hacemos a nosotros mismos para posponer sine die el cambio que tanto nos
asusta. Y la realidad suele ser que, si llevamos un tiempo pensando una
decisión, normalmente todo lo que le añadimos es tiempo de más. No va a hacer
que estemos más seguros de lo que queremos emprender.
-Es que no sé si eso es
realmente lo que quiero…
Eso suele ocurrir por una sencilla razón: exceso de pensamiento y poca
conexión con el sentimiento. Nuestros pensamientos, grandes aliados en ocasiones,
pueden tornarse en auténticos enemigos con mucha facilidad. Y es que, a veces
de tanto pensar pros, contras, consecuencias, nos olvidamos de cerrar los ojos
y sentir. Podemos sufrir auténticos bloqueos emocionales si nos excedemos en
pensar y no lo equilibramos con, simplemente, observar qué es lo que sentimos y
experimentarlo en toda su dimensión. La cabeza nos dice cómo debemos llegar a
un sitio, pero el corazón es el que dicta hacia dónde deseamos ir.
-Es que si saliera mal…
¿Qué es lo que pasaría? ¿Es realmente tan terrible? Pocas cosas suelen
ser tan horribles como nos las imaginamos, y como dice una frase popular, “nada
es irremediable a excepción de la muerte”. Tendemos al catastrofismo, seguros
de que no podríamos soportar el dolor de si algo saliera mal. De hecho, es un
concepto equivocado hablar de que algo sale mal o bien. Simplemente, lo que
puede ocurrir es que las cosas evolucionen de forma distinta a la deseada.
Puede que ese trabajo, esa ciudad o esa relación no sean como te las habías
imaginado. Pero el ser humano posee una capacidad de adaptación infinita a
nuevas realidades. Si así fuera, siempre hemos aprendido algo. Y si, después de
adaptarnos no nos sentimos bien, ¡vuelve a cambiar!
Dejarse
llevar suena demasiado bien…
(Copenhage-Vetusta
Morla)
Disiento con esta frase de los grandes Vetusta. “Demasiado” posee una
connotación negativa que no uno con el hecho de dejarse llevar. Porque, y con
las excepciones de cuando nos surgen impulsos de cometer actos que sabemos que
no son éticos, dejarse llevar siempre suena bien. ¿Estás planteándote un cambio
en tu vida? Pues dedícate tiempo a pensar, pero acalla tus miedos y tus
preocupaciones, cierra los ojos y siente, experimenta, vibra, atrévete a
cambiar, aprende de los errores cometidos, no de aquello que nunca tuviste el
valor de hacer. Así construirás poco a poco tu camino. Pero no te detengas, no
te paralices. La vida pasa tan rápido y tenemos a veces tan poco tiempo para
vivirla…asi que cambia y fluye con la vida misma hacia donde ella te guíe…es la
manera más efectiva para sentirte feliz en tu piel. ¡Suerte con el cambio!









