El término “persona tóxica” o “relación tóxica” está
claramente en auge. A raíz de artículos y libros como el de “Gente tóxica”, de
Bernardo Stamateas, se ha popularizado una terminología cuyo éxito radica en
que es fácil de comprender e identificar. ¿Nunca os ha ocurrido estar con una
persona y acabar sintiendo que absorbe tu energía, hasta dejarte con un enorme
cansancio? ¿O percibir cómo una negatividad y un pesimismo se te contagian,
alterando tu estado de ánimo inicial? ¿Alguna vez os habéis visto inmersos en
una relación con alguien en la que se ha visto dañada vuestra autoestima,
vuestra fuerza interior o vuestro optimismo? Si os sentís identificados con
algo de lo anterior, habéis experimentado lo que significa la toxicidad.
1.¿Qué es eso de
tóxico?
Persona, relación o situación tóxica es algo o alguien que
produce en ti sentimientos de negatividad, apatía y desvalorización, que
modifica tu estado de ánimo y el concepto de ti mismo, hasta sentirte en una
especie de estado de envenenamiento psicológico. Las emociones pueden ser
diversas: pesimismo, cansancio, inseguridad, ira, tristeza…sentimientos en
absoluto saludables para nuestro equilibrio y bienestar.
2.Personas tóxicas
versus relaciones tóxicas
Sobre esto existe mucho debate. ¿Existen personas tóxicas o
relaciones tóxicas? Mi impresión es que, efectivamente, existen relaciones
tóxicas en las que todos, seamos más o menos sanos, nos podemos ver
involucrados. Asimismo, todos podemos ser un poco tóxicos en algún momento de
nuestras vidas, o resultar tóxicos para unas personas y para otras no. Dicho
esto, sí que se podría hablar de un “gradiente de toxicidad”, traduciendo esto:
hay personas más tóxicas que otras, en términos generales. Es difícil que dos
personas sanas y equilibradas desarrollen un vínculo pernicioso entre ellas.
3.¿Existen formas
comunes de personas tóxicas?
Es muy usual que las personas altamente tóxicas no lo
parezcan al principio; al contrario, pueden ser personas seductoras y
encantadoras, hasta que, transcurrido un cierto tiempo, asoman otros rasgos. De
ahí el desconcierto, la inseguridad y la indefensión que a menudo provocan en
la persona de enfrente, al percibir conductas incongruentes y dañinas en
alguien que parecía ser todo lo contrario. Las clasificaciones son múltiples y
variadas, pero suelen coincidir en los siguientes tipos:
-La
persona manipuladora. Son personas con las que siempre acabas teniendo la
culpa, no sólo de lo que haya ocurrido, sino también de sus estados de ánimo y
actos (“tú haces que yo sea así”, “me sacas de quicio”). No asumen
responsabilidad alguna, creyendo que los demás, la sociedad, la familia, son
los que tienen la culpa de todos sus males. Pueden conseguir que crezca la
inseguridad y la ansiedad dentro de ti. Intentarán que dependas de ellos de
muchas maneras, para que así no te sea fácil prescindir de su presencia.
-La
persona psicópata. Este término, que asociamos con asesinatos en serie y
actos extremos, realmente es mucho más amplio, y refleja una personalidad que
contiene como rasgo principal la incomprensión y/o no percepción de las
emociones del otro, lo que en psicología denominamos ausencia de empatía. Son
personas egocéntricas, desconectadas emocionalmente de su entorno, sin muchos
lazos afectivos o de poca calidad y profundidad. Las relaciones persiguen un
fin “utilitario”: es posible que te utilicen con un fin hasta que dicho fin sea
obtenido, o cambien de objetivo.
-La
persona pesimista. La frase que definiría a este tipo de personas es “el
mundo es malo”. Los pesimistas introducen una variación en los dos tipos
anteriores, y es que éste es tóxico tanto para los demás como para su propia
persona. También se les denomina “vampiros energéticos”, personas que, con su
queja habitual, su negatividad hacia las personas y lo que les rodean y su
falta de esperanza en el futuro, acaban minando tus fuerzas. No tienen por qué
estar siempre con el semblante serio; de hecho, existen los “falsos
optimistas”, personas que parecen alegres pero que devuelven un discurso
sombrío y oscuro sobre las personas y lo que les rodea.
-La
persona chismosa. Muy común en ambientes laborales, es esa persona que
recorre unos oídos y otros, realizando trasvases de información, a menudo
distorsionados. Generan conflictos en los que muchas veces ni siquiera están
involucrados, crean divisiones en grupos, todo desde la retaguardia, sin que
mucha gente apenas lo perciba. Si eres el objetivo de una persona chismosa,
ésta intentará restarle puntos a tu credibilidad y buena imagen.

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