jueves, 23 de octubre de 2014

QUIERO HACER UN CAMBIO...¡PERO NO ME ATREVO! PARTE 2

Nuestras trampas para no realizar el cambio…
-¿Y si…?
Los “y si” se refieren a todas las dudas que nos asaltan cuando nos estamos planteando hacer un gran cambio en nuestra vida, por ejemplo: ¿Y si sale mal? ¿Y si no estoy decidiendo con toda la seguridad que debiera? ¿Y si no es esto lo que quiero? ¿Y si hago daño a alguien? ¿Y si me arrepiento?...así hasta el infinito y más allá. Efectivamente las decisiones hay que tomarlas con reflexión, sobre todo las que van a producir un cambio significativo en nuestra vida y en la de otros. Pero esos “y si”, no nos engañemos, hablan sobre todo de nuestros miedos…en numerosas ocasiones teñimos de prudencia lo que en realidad es puro miedo, aunque no sepamos a qué o cómo.
-Es que tengo que estar muy seguro de querer cambiar…
Otra trampa. Nunca se está 100% seguro de querer realizar un cambio. Es tan difícil, nos da tanto miedo pasarlo mal, no estar a la altura de lo que queremos emprender, nos paraliza tanto equivocarnos que nunca tomaremos una decisión de cambiar con una certeza absoluta. Para empezar, porque en la vida existen pocas certezas absolutas. Para seguir, porque es otro engaño que nos hacemos a nosotros mismos para posponer sine die el cambio que tanto nos asusta. Y la realidad suele ser que, si llevamos un tiempo pensando una decisión, normalmente todo lo que le añadimos es tiempo de más. No va a hacer que estemos más seguros de lo que queremos emprender.
-Es que no sé si eso es realmente lo que quiero…
Eso suele ocurrir por una sencilla razón: exceso de pensamiento y poca conexión con el sentimiento. Nuestros pensamientos, grandes aliados en ocasiones, pueden tornarse en auténticos enemigos con mucha facilidad. Y es que, a veces de tanto pensar pros, contras, consecuencias, nos olvidamos de cerrar los ojos y sentir. Podemos sufrir auténticos bloqueos emocionales si nos excedemos en pensar y no lo equilibramos con, simplemente, observar qué es lo que sentimos y experimentarlo en toda su dimensión. La cabeza nos dice cómo debemos llegar a un sitio, pero el corazón es el que dicta hacia dónde deseamos ir.
-Es que si saliera mal…
¿Qué es lo que pasaría? ¿Es realmente tan terrible? Pocas cosas suelen ser tan horribles como nos las imaginamos, y como dice una frase popular, “nada es irremediable a excepción de la muerte”. Tendemos al catastrofismo, seguros de que no podríamos soportar el dolor de si algo saliera mal. De hecho, es un concepto equivocado hablar de que algo sale mal o bien. Simplemente, lo que puede ocurrir es que las cosas evolucionen de forma distinta a la deseada. Puede que ese trabajo, esa ciudad o esa relación no sean como te las habías imaginado. Pero el ser humano posee una capacidad de adaptación infinita a nuevas realidades. Si así fuera, siempre hemos aprendido algo. Y si, después de adaptarnos no nos sentimos bien, ¡vuelve a cambiar!
Dejarse llevar suena demasiado bien…
(Copenhage-Vetusta Morla)
Disiento con esta frase de los grandes Vetusta. “Demasiado” posee una connotación negativa que no uno con el hecho de dejarse llevar. Porque, y con las excepciones de cuando nos surgen impulsos de cometer actos que sabemos que no son éticos, dejarse llevar siempre suena bien. ¿Estás planteándote un cambio en tu vida? Pues dedícate tiempo a pensar, pero acalla tus miedos y tus preocupaciones, cierra los ojos y siente, experimenta, vibra, atrévete a cambiar, aprende de los errores cometidos, no de aquello que nunca tuviste el valor de hacer. Así construirás poco a poco tu camino. Pero no te detengas, no te paralices. La vida pasa tan rápido y tenemos a veces tan poco tiempo para vivirla…asi que cambia y fluye con la vida misma hacia donde ella te guíe…es la manera más efectiva para sentirte feliz en tu piel. ¡Suerte con el cambio!



jueves, 16 de octubre de 2014

QUIERO HACER UN CAMBIO...¡PERO NO ME ATREVO!! - PARTE 1

 Yo ya no quiero vivir con los temores
que prefiero entregarme a la ilusión
y lo que creo, defenderlo con firmeza,
sin historias que me abulten el colchón

Y si un día me siento transformado
y decido reorientar la dirección,
tomaré un nuevo rumbo sin prejuicios
porque en el cambio está la evolución
(Dibujo en el aire- Chambao)

Que la vida es puro cambio y transformación justo desde el momento en que respiramos el primer aliento de nuestra vida es un hecho. Que vivimos en un mundo de una fragilidad creciente, en donde nuestras vidas experimentan una inestabilidad personal, laboral y sentimental constante, y en el que toca adaptarnos a muchas diversas situaciones, no es algo que no sepamos. Sin embargo, nos resistimos con todas nuestras fuerzas a realizar cualquier cambio, pretendiendo permanecer en momentos o situaciones de manera estática, y fracasando en ese intento, ya que, si no fluimos con la vida, los que nos quedamos atrás seremos nosotros…
Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo
(Albert Einstein)
Esta frase de apariencia simple, formulada por el genial Einstein, hace alusión a una gran incoherencia que aqueja al ser humano en mayor o menor medida: sí, estamos hartos. Sí, estamos aburridos, tristes, no nos gustan nuestras circunstancias o nuestra manera de afrontar la vida. Sin embargo, nos declaramos impotentes ante la posibilidad de cambiar. Cerramos los ojos y deseamos que todo fuera distinto…eso sí, sin que ello represente salir de la archiconocida zona de confort.
¿Por qué nos resistimos tanto a cambiar?

El miedo a lo desconocido es lo que principalmente nos paraliza. La energía y la fuerza que hay que invertir para revolucionar algo en tu vida nos producen angustia y pereza. Y, por supuesto, los efectos secundarios que llevan aparejados siempre los cambios, incluso en el supuesto de que éstos sean deseados y planeados: inestabilidad emocional, sintiéndote como si tus emociones ya no fueran de tu dominio, las reacciones de tu contexto, que a veces no entienden y/o no apoyan tus cambios de rumbo, el vértigo que supone redirigir un proyecto vital, un sentimiento de extrañeza con lo que antes era normal…sensaciones muy intensas para las que a menudo no estamos preparados. La mayor parte de las veces el cambio merece la pena. Como dice la frase, “penar” por este proceso y ver sus resultados es algo maravilloso. Porque siempre supone un aprendizaje y porque si hay algo que le sienta mal al ser humano, es precisamente el no tomar decisiones. Como referíamos más arriba, permanecer en “momentos estanque” es necesario durante un tiempo determinado que nos sirva de reflexión. Ahora, si ese momento estanque se hace perdurable en el tiempo, no nos produce más que malestar. Las decisiones pueden ser mejores o peores, eso solamente se verá con el paso del tiempo. Pero implican acción e intención, proyectos, horizontes vitales, asi que tomarlas siempre nos sentará bien.