Existen diversos factores que influyen sobre qué hacer ante
una persona tóxica o una relación. El principal es si esa persona de manera
obligada tiene que permanecer en tu esfera personal o profesional (es un
compañero de trabajo y vas a tener que convivir con él, es alguien de tu
familia política, etcétera), o si por el contrario, puedes decidir si mantener
o no el contacto con dicha persona:
-“Enemigo que huye…” Siendo realistas, hay muchas personas tóxicas que no perciben ni sienten
la necesidad de cambiar. Para ellos y ellas, la verdad y la realidad son aquello
que perciben, y tú eres el que está en un error sobre su actitud. Si te has
encontrado con una persona así y sientes que te afecta anímicamente…distánciate
lo máximo posible.
-“Cuando digo no, es no”. Lo decíamos más arriba, se puede ser tóxico para unas
personas y no para otras. Eso depende de la interacción; quizás tú has
permitido que rebase unos límites donde otras personas han frenado
anteriormente. Si te sientes con angustia, ansiedad, ira por tu relación con
alguien, escucha más a tu interior y respétalo. Quizás no es necesario
desconectar del todo, pero sí poner ciertas barreras donde antes no las había.
-“Yo…oigo llover”. El aislamiento de un ambiente tóxico parece una utopía; sin embargo, a
veces puede ser posible. Buscar estrategias para “contaminarse” lo menos posible
(por ejemplo, en un trabajo, salir a desayunar aparte de los que crean malos
conflictos, cambiar de tema de manera evidente si no se quieren escuchar
rumores maledicentes, etcétera) puede ser efectivo, al menos en parte. Cuanta
más independencia e indiferencia se logre hacia estas dinámicas, más rápido se
cansará el tóxico al ver que no produce resultado.
-“Si quieres ayuda, cuenta conmigo”. Si alguna persona de tu entorno toma conciencia de
que alguna de sus conductas es dañina para los demás y quiere modificarla,
sugiérele ayuda profesional, o ayúdalo si puedes. Nunca es tarde para cambiar.
(aunque un típico tóxico diría: “¡las personas jamás cambian!”)
-No
hagas tuya la toxicidad. Piensa que las dificultades las tiene la otra
persona, no tú. Intenta independizarte emocionalmente de ello; tú te conoces,
sabes cómo eres. No creas lo que te digan los demás si percibes que va con
intención de herir. No te empapes con el veneno, no eres tú el que tiene el
problema, asi que no lo adoptes como tuyo. Toma medidas y sal de esa situación.
Por difícil que resulte, por “contaminado” que te sientas, se
puede revertir la situación o cortar con ella. Aprende a identificar a esas
personas o situaciones y toma medidas por tu salud emocional, a la cual muchas
veces no prestamos tanta atención como a la física, siendo, como poco, igual de
importante para nuestra felicidad. Asi que…¡desintoxícate a conciencia! ¡sed
felices!
