jueves, 31 de julio de 2014

¡FUERA TÓXICOS!....PARTE 1

El término “persona tóxica” o “relación tóxica” está claramente en auge. A raíz de artículos y libros como el de “Gente tóxica”, de Bernardo Stamateas, se ha popularizado una terminología cuyo éxito radica en que es fácil de comprender e identificar. ¿Nunca os ha ocurrido estar con una persona y acabar sintiendo que absorbe tu energía, hasta dejarte con un enorme cansancio? ¿O percibir cómo una negatividad y un pesimismo se te contagian, alterando tu estado de ánimo inicial? ¿Alguna vez os habéis visto inmersos en una relación con alguien en la que se ha visto dañada vuestra autoestima, vuestra fuerza interior o vuestro optimismo? Si os sentís identificados con algo de lo anterior, habéis experimentado lo que significa la toxicidad.
1.¿Qué es eso de tóxico?
Persona, relación o situación tóxica es algo o alguien que produce en ti sentimientos de negatividad, apatía y desvalorización, que modifica tu estado de ánimo y el concepto de ti mismo, hasta sentirte en una especie de estado de envenenamiento psicológico. Las emociones pueden ser diversas: pesimismo, cansancio, inseguridad, ira, tristeza…sentimientos en absoluto saludables para nuestro equilibrio y bienestar.
2.Personas tóxicas versus relaciones tóxicas
Sobre esto existe mucho debate. ¿Existen personas tóxicas o relaciones tóxicas? Mi impresión es que, efectivamente, existen relaciones tóxicas en las que todos, seamos más o menos sanos, nos podemos ver involucrados. Asimismo, todos podemos ser un poco tóxicos en algún momento de nuestras vidas, o resultar tóxicos para unas personas y para otras no. Dicho esto, sí que se podría hablar de un “gradiente de toxicidad”, traduciendo esto: hay personas más tóxicas que otras, en términos generales. Es difícil que dos personas sanas y equilibradas desarrollen un vínculo pernicioso entre ellas.
3.¿Existen formas comunes de personas tóxicas?
Es muy usual que las personas altamente tóxicas no lo parezcan al principio; al contrario, pueden ser personas seductoras y encantadoras, hasta que, transcurrido un cierto tiempo, asoman otros rasgos. De ahí el desconcierto, la inseguridad y la indefensión que a menudo provocan en la persona de enfrente, al percibir conductas incongruentes y dañinas en alguien que parecía ser todo lo contrario. Las clasificaciones son múltiples y variadas, pero suelen coincidir en los siguientes tipos:
-La persona manipuladora. Son personas con las que siempre acabas teniendo la culpa, no sólo de lo que haya ocurrido, sino también de sus estados de ánimo y actos (“tú haces que yo sea así”, “me sacas de quicio”). No asumen responsabilidad alguna, creyendo que los demás, la sociedad, la familia, son los que tienen la culpa de todos sus males. Pueden conseguir que crezca la inseguridad y la ansiedad dentro de ti. Intentarán que dependas de ellos de muchas maneras, para que así no te sea fácil prescindir de su presencia.
-La persona psicópata. Este término, que asociamos con asesinatos en serie y actos extremos, realmente es mucho más amplio, y refleja una personalidad que contiene como rasgo principal la incomprensión y/o no percepción de las emociones del otro, lo que en psicología denominamos ausencia de empatía. Son personas egocéntricas, desconectadas emocionalmente de su entorno, sin muchos lazos afectivos o de poca calidad y profundidad. Las relaciones persiguen un fin “utilitario”: es posible que te utilicen con un fin hasta que dicho fin sea obtenido, o cambien de objetivo.
-La persona pesimista. La frase que definiría a este tipo de personas es “el mundo es malo”. Los pesimistas introducen una variación en los dos tipos anteriores, y es que éste es tóxico tanto para los demás como para su propia persona. También se les denomina “vampiros energéticos”, personas que, con su queja habitual, su negatividad hacia las personas y lo que les rodean y su falta de esperanza en el futuro, acaban minando tus fuerzas. No tienen por qué estar siempre con el semblante serio; de hecho, existen los “falsos optimistas”, personas que parecen alegres pero que devuelven un discurso sombrío y oscuro sobre las personas y lo que les rodea.

-La persona chismosa. Muy común en ambientes laborales, es esa persona que recorre unos oídos y otros, realizando trasvases de información, a menudo distorsionados. Generan conflictos en los que muchas veces ni siquiera están involucrados, crean divisiones en grupos, todo desde la retaguardia, sin que mucha gente apenas lo perciba. Si eres el objetivo de una persona chismosa, ésta intentará restarle puntos a tu credibilidad y buena imagen.