Hemos escuchado toda nuestra vida
la tan famosa frase de “quien tiene un amigo, tiene un tesoro”. La amistad goza
de mucha importancia en las frases que acostumbramos a decir, tales como
“amigos se pueden contar con los dedos de una mano” (que siempre habrá alguien
que apostille ¡y te sobran dedos!), “amigos para las alegrías hay muchos, para
las penas pocos”, “los amigos son aquellos que aparecen sin ser llamados”, y un
interminable etcétera. Yo me quedo sin lugar a dudas con la frase que he leído
en un libro de Álex Rovira, titulado “Un corazón lleno de estrellas” y que dice
que “Los amigos son la familia espiritual que escogemos para el viaje de la vida”. Me
ha gustado tanto y me parece tan acertada que ha servido de inspiración para
este artículo, incluido su título.
¿Qué importancia ocupa la amistad
en nuestra vida, hemos pensado alguna vez sobre ello? ¿Cómo son mis amigos? ¿Por
qué elegimos esas amistades, y no otras?
Un estudio realizado en Australia demostraba
que las personas mayores que poseían amistades alcanzaban mayor esperanza de
vida. Sin embargo, no era tan significativo el contacto con familiares,
reflejando dicho estudio quizás una de las claves del valor de los amigos: la
elección voluntaria. Es una relación humana elegida, que uno desarrolla porque
le proporciona satisfacción, alegría, apoyo. Elegimos a nuestros amigos a veces
por semejanza con nuestra forma de ser, y otras veces por complementariedad,
porque ellos tienen algo que nosotros consideramos que nos falta. Asimismo,
tenderemos a hacernos más amigos de aquellos con los que la relación sea más
positiva y gratificante. Como en todas las relaciones humanas, las personas
buscamos reciprocidad, y las amistades en las que dichas personas se sientan
correspondidas se consolidarán con mayor seguridad. Es una de las formas más
desinteresadas de amor. En las relaciones de pareja, donde la relación es más
compleja y relevante, a menudo suele haber más conflictos y dificultades,
porque exigimos más, esperamos más de ella, nos frustramos, hay más variables
en juego como la atracción sexual o el enamoramiento. Sin embargo, la amistad
goza de mayor libertad, el nivel de tolerancia con los defectos de un amigo es
mayor, pedimos menos a cambio.
¿Qué define a una amistad sana y
duradera? Los valores básicos son el respeto, la confianza, el cariño, y por
encima de todo, la lealtad. Si una amistad goza de lealtad, si esa persona
juega incondicionalmente en tu equipo, hagas lo que hagas, y te defiende y
apoya contra viento y marea, hay que darse por muy afortunado. Porque esa es la
amistad más pura.
Hoy no hay listado de consejos.
Sólo uno enorme: cultivad la amistad, valoradla, cuidadla. No abandonéis a los
amigos según el estado de vuestra vida. No los convirtáis en algo secundario
que rellena espacios cuando no estoy con mi pareja, con mis hijos, o mi
familia. La amistad es esencial para nuestra felicidad. Ciertamente es uno de
los tesoros que la vida nos va a regalar. No nos lo perdamos.
Dedicado a mis amigas y amigos, a los que están a mi lado y a los que a
pesar de la distancia siento cerca, a los que llevan conmigo toda la vida y a los
que llegaron hace menos tiempo pero pisando con fuerza, sabéis quiénes sois y
lo afortunada que me siento de que estéis en mi vida. Gracias,siempre.

