martes, 25 de junio de 2013

MIS AMIGOS, MI FAMILIA ELEGIDA




Hemos escuchado toda nuestra vida la tan famosa frase de “quien tiene un amigo, tiene un tesoro”. La amistad goza de mucha importancia en las frases que acostumbramos a decir, tales como “amigos se pueden contar con los dedos de una mano” (que siempre habrá alguien que apostille ¡y te sobran dedos!), “amigos para las alegrías hay muchos, para las penas pocos”, “los amigos son aquellos que aparecen sin ser llamados”, y un interminable etcétera. Yo me quedo sin lugar a dudas con la frase que he leído en un libro de Álex Rovira, titulado “Un corazón lleno de estrellas” y que dice queLos amigos son la familia espiritual que escogemos para el viaje de la vida”. Me ha gustado tanto y me parece tan acertada que ha servido de inspiración para este artículo, incluido su título.
¿Qué importancia ocupa la amistad en nuestra vida, hemos pensado alguna vez sobre ello? ¿Cómo son mis amigos? ¿Por qué elegimos esas amistades, y no otras?
 Un estudio realizado en Australia demostraba que las personas mayores que poseían amistades alcanzaban mayor esperanza de vida. Sin embargo, no era tan significativo el contacto con familiares, reflejando dicho estudio quizás una de las claves del valor de los amigos: la elección voluntaria. Es una relación humana elegida, que uno desarrolla porque le proporciona satisfacción, alegría, apoyo. Elegimos a nuestros amigos a veces por semejanza con nuestra forma de ser, y otras veces por complementariedad, porque ellos tienen algo que nosotros consideramos que nos falta. Asimismo, tenderemos a hacernos más amigos de aquellos con los que la relación sea más positiva y gratificante. Como en todas las relaciones humanas, las personas buscamos reciprocidad, y las amistades en las que dichas personas se sientan correspondidas se consolidarán con mayor seguridad. Es una de las formas más desinteresadas de amor. En las relaciones de pareja, donde la relación es más compleja y relevante, a menudo suele haber más conflictos y dificultades, porque exigimos más, esperamos más de ella, nos frustramos, hay más variables en juego como la atracción sexual o el enamoramiento. Sin embargo, la amistad goza de mayor libertad, el nivel de tolerancia con los defectos de un amigo es mayor, pedimos menos a cambio.
¿Qué define a una amistad sana y duradera? Los valores básicos son el respeto, la confianza, el cariño, y por encima de todo, la lealtad. Si una amistad goza de lealtad, si esa persona juega incondicionalmente en tu equipo, hagas lo que hagas, y te defiende y apoya contra viento y marea, hay que darse por muy afortunado. Porque esa es la amistad más pura.
Hoy no hay listado de consejos. Sólo uno enorme: cultivad la amistad, valoradla, cuidadla. No abandonéis a los amigos según el estado de vuestra vida. No los convirtáis en algo secundario que rellena espacios cuando no estoy con mi pareja, con mis hijos, o mi familia. La amistad es esencial para nuestra felicidad. Ciertamente es uno de los tesoros que la vida nos va a regalar. No nos lo perdamos. 

Dedicado a mis amigas y amigos, a los que están a mi lado y a los que a pesar de la distancia siento cerca, a los que llevan conmigo toda la vida y a los que llegaron hace menos tiempo pero pisando con fuerza, sabéis quiénes sois y lo afortunada que me siento de que estéis en mi vida. Gracias,siempre.

martes, 4 de junio de 2013

YO DE MAYOR QUIERO SER...¡YO MISMO!



Cuántas veces imaginábamos en la más tierna infancia cómo seríamos de mayores…proyectábamos una vida que se nos antojaba como ideal, y pensábamos en ser artistas, astronautas, en casarnos o no, en viajar hacia lejanos mundos…esa visión de cómo queríamos ser cambiaba a medida íbamos creciendo, decidíamos adoptar otros caminos, o los tomábamos sin saber muy bien si lo habíamos decidido voluntariamente o nos habíamos dejado llevar.
Quién quieres ser, en cierto modo, no deja de ser una cuestión que nos interesa durante toda la vida. Cuando somos adolescentes buscamos parecernos a nuestros amigos lo máximo posible, porque nos sentimos perdidos buscando nuestra identidad, y cuando crecemos, pareciera que queremos ser distintos, especiales y únicos...
Enmedio de todas estas contradicciones y dilemas, a veces puede olvidársenos el centro de la cuestión, la esencia: quién soy yo.No a quién me parezco, no de quién me diferencio. No a quién gusto o a quién caigo mal. Simplemente, quién forma ese yo con el que convivo día a día. Sócrates decía aquello de “conócete a ti mismo”, y no podía tener más razón. La psicología, los demás, todo el mundo está de acuerdo en que lo importante es quererse y valorarse. Es cierto, pero yo pondría el acento en que lo básico es conocerse. Muchas de las elecciones que hacemos en la vida que después calificamos de erróneas, es porque no hemos hecho realmente lo que queríamos, porque hemos buscado una pareja que no era compatible con nuestro verdadero yo, porque no nos hemos respetado, ya que no sabíamos quiénes éramos.
Conocerse es un proceso que dura toda la vida, pero ¿qué podría ayudarnos a acercarnos a nosotros mismos?
                -Busca tu pasión. No tiene por qué ser el trabajo, o una pareja. Tu pasión es aquello que te entusiasma, que saca algo bueno de ti, que te hace feliz. Cultivar alguna afición, hacer algo creativo, lo que se te ocurra, tendrá un efecto maravilloso en ti. Prueba, busca, hasta que dés con ello. Vence a la pereza y al miedo. En la vida tiene que existir una pasión, ella te acercará a quién eres.
                -Pregúntate tu opinión. Escucha a los demás, pero escúchate a ti. No te dejes llevar por lo que está de moda si es que no te gusta, no quieras siempre complacer a los otros, porque te perderás. Sé valiente y defiende en lo que crees.
                -Dale a la tecla de “pause”. Ya lo hablábamos con el problema de no tener tiempo, pero es tan necesario parar...si no pasas tiempo contigo mismo, a solas, es difícil que llegues a encontrarte. Busca tus momentos.
             -No eres una imitación, eres alguien único. Esto que puede ser un tópico, es difícil llevarlo a la práctica. Somos seres sociales que necesitamos sentirnos aceptados. Inspírate en personas que admires, en cosas que te transmitan, pero no quieras ser otra persona. Si eres auténtico, eso se transmite y siempre habrá gente que te quiera por ello.
De mayor deberíamos querer ser, simplemente, nosotros mismos. Sé tu mejor versión, siempre estás a tiempo. ¡Buena suerte en la búsqueda!