miércoles, 15 de mayo de 2013

¡ESTO ES LA GOTA QUE COLMA EL VASO! (EL SUCESO CLAVE…)



A veces en la vida tiene que ocurrirte algo, enorme, pequeño, importante u objetivamente insignificante, para que tu universo, aunque sea por unos instantes, se derrumbe. Eso es a lo que llamo sucesos clave, que no es otra cosa que la famosa gota que colma el vaso. Es una metáfora acertadísima, ya que normalmente suele ser una gota en un océano...en un océano de experiencias, de emociones, de acontecimientos vitales de los que no hemos hecho digestión, porque no nos damos el tiempo de respirar...

Y de repente, cuanto más sumido estás en tu vorágine, llega el suceso clave. Que por definición suele ser algo bastante pequeño, incluso absurdo, pero que nos provoca una reacción desproporcionada, ya sea positiva o negativamente. Y algo nos sacude dentro y de repente sentimos la imperiosa necesidad de parar, de replantearnos. Se produce una de estas crisis personales que, necesarias o no, inevitablemente van a acompañarnos en el viaje...pues los sucesos clave son las bisagras de tus crisis. Abren la puerta hacia otro sitio, futuro, desconocido. Las crisis vitales van de la mano de sentimientos encontrados, sensación de inestabilidad, un sentimiento de no pertenencia con lo que hasta ayer encajaba…es como si, de repente, te estuvieras poniendo tu misma camiseta, sólo que sin saber por qué, te queda pequeña y no te gusta su color. Y a los seres humanos, que somos animales de costumbres, no nos gustan las crisis que acompañan a los cambios.

¿Cómo identifico un suceso clave? ¿Qué hago para afrontar la crisis vital que parece que se me está viniendo encima, que se fragua como una tormenta sobre mí?

            -Esto ha superado mis límites. Cuando pronunciamos esa frase, es porque acaba de ocurrirnos un suceso clave. Puede ser que sea la pelea más irrelevante, pero es la que te decide para romper con tu pareja. Puede ser que tu jefe te ha pedido peores tareas otras veces, pero la última ha sacudido algo dentro de ti. Si sientes que algo te hace reaccionar mucho, si no es proporcionado lo que ha pasado a la reacción que se desencadena, ha llegado el suceso clave.

            -Y ahora… ¿qué hago? Parar. Parar en el sentido figurado, porque la vida nunca se para, pero sí tomarse un tiempo para estar con uno mismo. Los muebles de tu casa, de tu mente, están desordenados, y para saber qué quieres, tienes que sentarte contigo mismo y reordenar. El suceso clave es una señal de stop. Si no atiendes a ella, no te estás cuidando.

-No sé por dónde tirar, no sé qué es lo que quiero hacer. Cuestionarse es de las mejores cosas que una persona puede hacer consigo mismo. No constantemente, pero del cuestionamiento nació la filosofía, la ciencia, nos hace ser mejores. Ya sabrás qué es lo que quieres hacer. No tienes por qué decidir ahora mismo. Por lo pronto, ve haciendo cosas que escapen a tu rutina. Pasa tiempo con gente que valoras y que te aportan, haz algún viaje…cuando nuestra vida no nos cuadra, hacer cosas distintas nos puede aportar otra visión. Quizás la gente de tu alrededor no te entienda, pero lo esencial es que logres entenderte a ti mismo.

-¿Y si al final no cambio nada? Esa es siempre tu decisión. A lo mejor lo revisas todo y te das cuenta de que tu vida te satisface. Esta crisis entonces, te hará volver con ganas renovadas. Si por el contrario hay aspectos que no te gustan, no te sientas en la obligación de cambiar. Pero es importante ser coherente y asumir que no hemos cambiado porque sea por el motivo que sea, no nos hemos atrevido.

Asi que tengamos los ojos bien abiertos y la conciencia despierta, para saber interpretar las señales que nuestra propia vida nos da. Una vida dormidos quizás es más cómoda, pero mucho menos feliz. Atrevámonos a soñar con un futuro mejor.