Conocer
que el 13 de Abril se celebró el Día Internacional del Beso me ha
sugerido que este artículo vaya dedicado a esto mismo: el beso, y
por extensión, el contacto físico en toda su dimensión afectiva y
relacional. Se ha estudiado mucho acerca de la importancia del
contacto físico en bebés, señalando que las muestras de afecto y
de amor que realicemos a los más pequeños, condicionarán no sólo
su seguridad y sentimiento de protección, sino incluso su desarrollo
intelectual y su sistema inmunológico. El tacto es, además, junto
con el olfato, uno de los sentidos que se desarrolla con más
rapidez. Antes que verte, un bebé puede olerte y sentir placer y
alegría al ser abrazado. Y, además, un bebé que se sienta querido
será un niño que aprenda más y mejor, autónomo y sociable, capaz
de mayores rendimientos y mejores relaciones con su entorno.
¿Y
a nosotros los mayores? ¿Nos beneficia en algo el contacto físico?
¿Somos más felices cuanto más contacto físico damos y recibimos?
El
término proxemia hace referencia a la percepción y el uso que el
ser humano hace de su espacio personal. Está influido por
determinantes culturales y diferencias individuales. Así, hablaremos
más cerca y tocaremos con mayor frecuencia a un ser querido que a
alguien en nuestro entorno laboral. La cultura ha condicionado mucho
la forma de relacionarnos con nuestro entorno, ya que hay algunas más
restrictivas que otras en las manifestaciones de cariño, sobre todo
realizadas en público. Lo cierto es que, aunque se hace especial
énfasis en la importancia del contacto físico con los bebés y
niños para su crecimiento, no deja de ser relevante sentir a los
demás a lo largo de toda nuestra vida. Las expresiones de afecto
pueden ser variadas, pudiendo ser verbales, o demostrándolo a través
de actos. Sin embargo, nada sustituye al poder de un abrazo o un
beso, sobre todo cuando sentimos que no estamos bien.
Publicaciones
estiman que es saludable recibir un mínimo de cuatro abrazos al día.
Escritoras como Elsa Punset, indican que el abrazo debe durar más de
seis segundos para que exista un impacto a nivel químico en el
cerebro. Estar en conexión con los demás implica no tener miedo al
contacto, y no reducirlo únicamente a la esfera sexual. Saber dar
besos y abrazos es tan importante como estar preparados para saber
recibirlos. A menudo, por timidez o inseguridad, las personas pueden
retraerse de demostrar y pedir más cariño. Yo apuesto porque
mejoremos en naturalidad a la hora de tocar a los demás, que nos
liberemos del miedo al rechazo. ¿Cómo puedo mejorar el contacto
físico con los demás?
-Mímate
a ti mismo. Abrazarse
a uno mismo puede ser una empresa sumamente complicada, pero hay
otras maneras de hacerse “caricias”. Cuidar nuestro cuerpo,
hacernos regalos como un masaje, comer de forma sana, bailar,
incluso disfrutar de los rituales físicos de higiene, harán que te
sientas más a gusto en tu piel y que estés más abierto a que los
demás entren en contacto contigo.
-Si
necesitas algo, atrévete a pedirlo.
Si realmente necesitas un abrazo o un beso, ¿qué más da pedirlo
abiertamente? Lo peor que puede pasar es que simplemente te digan que
no, cosa que no es muy importante, y que, además, no es
frecuente...atrévete a pedir afecto y te sorprenderás...
-No
dejes para mañana el beso que puedas dar hoy.
La rutina, el cansancio, incluso la timidez a la que nos referíamos
anteriormente, pueden hacer que refrenemos nuestras ganas de expresar
cariño. No dejemos que nos invadan, ya que demostrar amor en
cualquiera de sus formas, es una de las acciones más bonitas que
puede hacer un ser humano, y de las más gratificantes.
-El
amor no se mide en metros.
Con esta frase me refiero a que no estemos siempre midiendo si el de
enfrente nos da más o menos cariño, si yo le doy más
besos..actuemos con más naturalidad, y si vas a demostrar afecto,
que sea por el gusto de hacerlo. Si no estamos siempre vigilando si
somos exactamente correspondidos, la felicidad por lo que recibamos,
sea en la cantidad que sea, aumentará.
Asi
que me gustaría que después de leer esto, penséis a quién os
gustaría sinceramente abrazar, besar o acariciar, y que os
propongáis hacerlo, sin más, porque os apetece...ya que el cariño
es una red que se expande...y así, quién sabe, igual contribuimos a
que este mundo se transforme en un lugar mejor...

