Qué poco nos gusta despedirnos...este
afán por pronunciar un “hasta luego” que deje suspendida en el
aire la posibilidad de reencuentro, de continuación, de que esa
despedida sea como la tecla de “pause” de un radiocassette, es a
veces lo que nos hace más liviana esa situación...la despedida es
un acontecimiento difícil, muy doloroso en ocasiones, que siempre
simboliza el cierre de una etapa y el inicio de otra. Es lo que
denominamos duelo. El duelo antiguamente, se conectaba únicamente
con el fallecimiento de un ser querido. Sin embargo, la psicología
ha extendido el término duelo para vincularlo a cualquier situación
de despedida o cierre que nos ocasione un dolor ante la pérdida, ya
sea ruptura sentimental, pérdida de trabajo, mudanza de residencia,
despedida de una persona a la que quieres... Este duelo suele
atravesar un proceso que se divide en fases. El nombre y cantidad de
estas fases según las fuentes que consultes va variando. No quiere
decir que las personas pasen cual robots por todas las fases y en el
exacto orden, pero es orientativo de los estados de ánimo que se
atraviesan:
-Fase de inicio del duelo –
Al principio, cuando se recibe la noticia de la pérdida, se tiende
al bloqueo, a no poder aceptar que sea real. La negación es
un mecanismo de defensa que actúa para amortiguar el dolor inicial.
La persona piensa que es mentira, que no es posible eso que acaba de
saber. Puede durar minutos, horas, meses...los tiempos en los duelos
son inmensamente variables...
-Fase aguda del duelo: aquí
brotan diversos sentimientos, siendo los más comunes una ira
intensa focalizada en la persona que se ha ido, en ti mismo, en
Dios, en alguna persona cercana...conecta con la negación y la no
aceptación de que te está pasando. El pensamiento de que es
injusto que te esté ocurriendo suele sostener esa rabia. A veces, se
intenta realizar pactos internos, del tipo de “si soy buena
persona, volverá conmigo”, o “si dejo de fumar, mi hermana se
pondrá buena” , más propias de un pensamiento mágico que del
racional...el sentimiento que suele perdurar más tiempo es la
depresión, una tristeza en algunos casos muy intensa que se produce
al enfrentarse con el dolor, al experimentar el vacío.
-Resolución del duelo: si el
duelo se resuelve de una manera sana, no permaneciendo “enquistado”
en lo descrito anteriormente, se llega a la aceptación serena
y equilibrada de la pérdida. Las emociones son menos intensas y
dañinas y la persona puede recuperar su normalidad.
La manera en que afrontamos las
despedidas es muy personal. Dejar algo o alguien querido, o que nos
dejen sin remedio produce tristeza, rabia, a veces mezclado con
ilusión si significa el comienzo de algo nuevo...siempre aderezado
con el miedo al cambio, que tanto nos acompaña en la vida. Hay
personas que evitan constantemente el despedirse por no poder
soportarlo. Sin embargo, en psicología se suele aconsejar que en
todo duelo el símbolo de que haya una despedida, real o metafórica
en la que puedas expresar lo que sientes, es muy necesario para un
adecuado cierre. Yo también lo considero así. Despedirse, sentir el
dolor, y mirar hacia adelante a lo nuevo que vendrá. Aunque ya no
vaya a ser igual. Aceptar que la vida es un continuo empezar y
terminar, tejiéndose encuentros y desencuentros que siempre nos
harán aprender y crecer.
Asi que yo también quiero despedirme
hoy...hasta el próximo artículo...



