Como comencé escribiendo en mi
anterior post, las relaciones de pareja son un territorio muy variado
y a menudo muy complejo. Dentro de estas relaciones experimentamos
una variedad de sentimientos y emociones que otras relaciones en
nuestra vida no nos van a proporcionar, como son la alegría, la
pasión, la ternura, la amistad, la estabilidad emocional, la
seguridad…por supuesto esta es la cara más amable. Pero no sería
real si no experimentáramos a veces sentimientos también de
tristeza, pérdida, aburrimiento, rabia o soledad. Y hay una
compañera peligrosa a veces dentro del amor, que no es otra que la
señorita Dependencia.
Aquí el debate es enorme, diría yo.
No hay un claro consenso: ¿Es normal depender en ciertos aspectos de
tu pareja?¿Es deseable ésto?¿Hasta dónde es saludable depender y
hasta dónde no? Las dependencias son diversas, pudiendo dividirse a
grosso modo en dos grandes bloques: la dependencia económica y la
emocional. A veces van unidas y se influyen mutuamente, y otras están
separadas. La estadística judicial del número de separaciones y
divorcios refleja que el número de separaciones en España descendió
en 2011 y en 2012, y algunos análisis argumentan que ese hecho viene
originado porque económicamente muchas personas no se pueden
“permitir” el divorcio, permaneciendo de algún modo juntos en un
limbo emocional. Obviamente, la dependencia económica afecta dentro
de una pareja y puede determinar la dinámica de la misma. Pero la
más complicada de gestionar es la emocional. Cuando amas a alguien,
hace que sientas la necesidad de que esté en tu vida, cerca de ti, y
eso en consecuencia, ¿te hace dependiente? Pasada la primera fase
del enamoramiento, y aunque sea muy romántico en las películas y
las canciones canten líneas tales como el “sin ti no soy nada”
de Amaral, ¿es positivo que tu felicidad y tu bienestar dependan
únicamente de la presencia de una persona, de tu relación con ella?
¿Es saludable el amor que lleva a la autodestrucción como en Romeo
y Julieta, por más pasional que esto pueda resultar? La dificultad
surge cuando esta dependencia hace que renuncies a tu ser, que
olvides lo que eras por conservar un amor, o que quedemos atrapados
en telas de araña insanas de las que no nos sentimos capaces de
salir, aunque dentro nuestra escuchemos una voz que nos susurra que
algo no va bien.
Se trata de dos personas enteras y
distintas que se unen, que deciden vivir un proyecto común y
afrontar la vida mirando en la misma dirección. Por supuesto que
necesitarás a esa persona a tu lado. Pero si el precio a pagar eres
tú, tu bienestar, o tu libertad, quizás es necesario hacer un alto
en el camino y reflexionar. Porque el amor suma, no resta.







