Probablemente esta pregunta no se
ha formulado así nunca, ya que ni siquiera el concepto Naviditis existe, aunque
no me extrañaría que alguien vaya a inventarlo, ya que proliferan los síndromes
dependiendo de la época del año...y así, existe el síndrome de astenia
primaveral, el síndrome de astenia otoñal, el síndrome
post-vacacional...pareciera que nos pasamos el año saltando de síndrome a otro,
asi que podríamos incluir en esta categoría una afección cada vez más común y
que sufren mayor número de personas, que voy a denominar Naviditis, consistente en un sentimiento de
animadversión agudo hacia la Navidad y todo símbolo que tenga relación con
ella. Las personas que sufren de
Naviditis padecen síntomas diversos: tristeza, apatía, irritabilidad,
sentimiento de inadecuación (“soy raro/a porque no me gusta la Navidad”, “soy
el/la único/a al que no le gusta la Navidad), y un intenso deseo de que el
tiempo transcurra más rápido de lo normal y que sea 7 de Enero.
Las causas de la Naviditis pueden
ser alguna de las siguientes:
-Ausencia
de algún ser querido. Ésta suele ser la más común. Incluso si la pérdida no
ha sido reciente, el vacío que deja esa persona cuando se va a veces da lugar a
una profunda melancolía en épocas de reunión como ésta.
-Rechazo
al consumismo. Muchas personas rechazan estas fiestas en las que se consume
en exceso a menudo y casi por obligación: comidas, bebidas, regalos, dulces...
-Conflictos
en reuniones familiares. La Navidad puede ser una época bonita de reunión
familiar, pero si eso no se sabe gestionar adecuadamente, hay cenas que son
auténticas batallas campales. Las personas con Naviditis por esta causa
detestan momentos que saben de antemano que van a ser críticos.
-No
identificación con la festividad. Ya sea por sentir que está conectada con
una religión a la que no se pertenece, o porque no sientes que sea acorde a tu
forma de ser; hay personas que, simplemente, no se identifican con la idea de
“ser feliz en Navidad”, no la sienten como una fiesta propia.
¿Hay cura para la Naviditis?
¿Puede buscarse alguna solución? Encerrarse en un cuarto con la cabeza debajo
de la almohada hasta el 7 de Enero podría ser algo apetecible para alguien
afectado por este problema. Sin embargo, no es lo más deseable. La opción de la
“huida” siempre es una alternativa: si se puede y se quiere, pasar la Navidad
viajando puede ser una evasión en estos días; si por el contrario tienes
Naviditis y has decidido quedarte aquí, quizás puedas darle la vuelta a alguna
de las causas apuntadas antes:
-Ausencia
de algún ser querido. Es cierto que la pérdida siempre se sentirá, pero por
suerte hay muchas personas de las que disfrutar y que siguen contigo. Quizás no
concentrarse en la ausencia y aprovechar la presencia puede ayudar.
-Rechazo
al consumismo. Inventa tu propia Navidad e intenta transmitirla a los que te
rodean, una Navidad sin derroche; no tienes por qué seguir la fiesta como los
demás.
-Conflictos
en reuniones familiares. A no ser que sean de una gravedad absoluta, tomarse
con humor las rencillas familiares y vivirlas como parte natural de la vida,
puede contribuir a quitarles importancia e incluso, por qué no, vivirlo como
una oportunidad para limar asperezas.
-No
identificación con la festividad. No tienes por qué ir agitando una pandereta
cantando “Los peces en el río” si no quieres. Pero la posibilidad de ver a
alguien querido, disfrutar de alguna comida que hace tiempo que no te permites,
salir más a menudo... siempre hay algo, por pequeño que sea, que te puede
servir para disfrutar.
Y si no, yo encuentro que hay un remedio infalible: vivir la Navidad con un/a niño/a cerca de ti. La ilusión es tan sumamente contagiosa que hará irremediablemente que la veas a través de sus ojos, con esa magia y esa alegría. Asi que, a los que tienen Naviditis, a los que la adoran, a todos/as los que leéis esto...¡os deseo Feliz Navidad!










